Un estudio publicado en la Revista Canadiense de Cardiología indicó que el consumo moderado de espumante podría asociarse a un menor riesgo de infarto repentino. La investigación señala que, frente a otras bebidas alcohólicas, presentaría efectos más favorables en la salud cardiovascular. Especialistas advierten que el beneficio solo se observa bajo pautas estrictas de consumo responsable.
Los autores explican que el espumante suele tener menor graduación alcohólica y menos calorías que otros vinos. Detallan además que el alcohol influye más que el azúcar en el aporte calórico, salvo en variedades dulces. Pese a ello, nutricionistas recalcan que sigue siendo alcohol y no puede considerarse una bebida saludable.
Otro aspecto relevante del estudio son los polifenoles, compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Estas moléculas, presentes en frutas, verduras y algunos vinos, ayudan a mejorar la función vascular. Investigaciones los asocian a menor incidencia de enfermedades cardiovasculares cuando forman parte de una dieta equilibrada.